sábado, 29 de abril de 2017

EL VIAJE SONORO

A veces hace falta poder desconectar y estar conectad@ a un@ mism@ sin tener que pensar en nada más.

Estoy apuntada a clases de yoga, una disciplina que me ayuda a estar en forma, no solamente física sino también mentalmente. Y de vex en cuando se organizan talleres de diferentes tipos, pero todos centrados en lo mismo: aprender a conectar con el yo más intimo de cada un@ de nosotr@s.

Y esta mañana he asistido, por tercera vez desde que estoy en este curso de yoga a un viaje sonoro. Es algo que, si tienes la posibilidad de hacerlo en tu ciudad o centro de yoga, te aconsejo mucho.

Se trata de tumbarse en posición supina, cerrar los ojos y simplemente dejarse llevar por la música. Obviamente no toda la música vale. En los viajes sonoros a los que he asistido, la música era en vivo y directo, tocada por un profesional. Los instrumentos son increíbles: cuencos tibetanos, gong, guitarras, tambores y trompas. Todos recrean sonidos de la naturaleza y tu mente se deja llevar por ello.



El primer viaje, me ha servido para eliminar de mi yo más interior pensamientos y experiencias negativas que se habían acumulado dentro de mi desde hace año. En esa ocasión, cerré los ojos y, confieso, al principio tenía miedo a dejarme llevar por lo que podía pasar. Imaginaba que estas emociones negativas hubieran salido a la luz y tenía miedo. Pero, tras haberme relajado y dejado llevar por los sonidos que me hacían conectar con la madre tierra, he dejado salir todo. Por supuesto he llorado como una magdalena, pero esto me ha servido para liberarme de tensiones que tenía cumuladas desde hace muchos años. El llanto ha tenido un efecto renovador; las lágrimas se han llevado todo lo malo, yo me he enfrentado a ese "problema" y lo he aceptado como una experiencia de mi pasado, nada más que esto.

Desde entonces estoy más positiva hacia la vida y, los dos siguientes viajes, me han servido para tomar conciencia de mi misma, de mi situación actual, de tener la conciencia absoluta de mi ser. Ambos viajes me han servido para hacerme más fuerte, liberarme de todo lo que no quiero en mi vida y llenarme de positividad y optimismo.

Y es así como me siento ahora: más feliz, más satisfecha con la vida que tengo y con muchas ganas de luchar por lo que realmente importa.

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